Por Corresponsalía

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Dos torres pusieron zepelines también en sus veredas. Defensa Civil advierte sobre los riesgos y revisa las autorizaciones. La ciudad tuvo un “boom” de construcciones en altura. Río Cuarto. Defensa Civil de esta ciudad, que depende de Bomberos Voluntarios, tiene para su análisis el expediente de dos flamantes edificios construidos en Río Cuarto, que colocaron en las veredas garrafones, tipo zepelines, para abastecerse de gas. El caso representa el extremo al que se llegó por la falta de acompañamiento de los servicios de gas natural al boom edilicio que vivió Río Cuarto en la última década. Por la misma causa, en los últimos años ha proliferado también el uso de garrafas en las nuevas construcciones de altura. Es común verlas en los balcones. Algunos complejos edilicios han resignado espacios en cocheras y patios internos para instalar zepelines y han debido renegociar contratos de alquiler por el alto costo que implica el gas envasado. Rogelio Ferrario, de Defensa Civil de Bomberos, adelantó que la ubicación de esos garrafones en el frente de los edificios “no es correcta desde el punto de vista de la seguridad”. “La constructora hizo un descargo basado en la legislación de Enargas a nivel nacional, que utilizan las empresas que colocan zepelines. Pero la visión que tenemos desde Defensa Civil es otra”, adelantó. Ferrario descartó que la obra pueda habilitarse con un garrafón en la vereda. “Pueden dar un montón de explicaciones, pero estos equipos tienen que tener una distancia mínima de las zonas de circulación, contar con una base de cemento y una rejilla; no pueden estar así expuestas a los peatones las válvulas de seguridad. Además, hay riesgo de colisión de vehículos y sería grave”, advirtió. Empresarios de la construcción se quejaron de que hace unos cuatro años, cuando había varios edificios a punto de terminarse, Ecogas sorprendió a todos con una notificación en la que indicaba que no autorizaría nuevas conexiones por falta de capacidad de distribución. Entonces, algunos instalaron garrafas y otros acordaron afrontar el costo de obras de ampliación de red y conexión. “Para habilitarnos el gas en un edificio, tuvimos que pagar cerca de 300 mil pesos para una cañería en otro punto de la ciudad”, planteó un inversor. Mientras, en estas y otras ciudades aparecen restricciones a la hora de lograr extensiones de redes a nuevos barrios.   Fuente: Diario LA VOZ DEL INTERIOR. Martes, 15 de Abril, 2014. Córdoba, Argentina.

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